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Pétalos de un Arbol Florido

La Escuela de Kung Fu  

Por Sifu Horacio Di Renzo


 "Un Pétalo de flor no aparece jamás solo,

Sino formando parte de un árbol florido"   

Este verso, perteneciente al poeta Fa Tsang, podría ser texto de lectura obligatoria para todo aquél que desee aprender el verdadero espíritu del kung fu tradicional. 

Quienes hemos estado enseñando kung fu más de dos décadas - como es mi caso - tuvimos que pasar alguna vez por la triste experiencia de perder un alumno avanzado.  Hoy conservo alumnos que han practicado conmigo 21 años o más (como Ruben Chavez o Alberto Jimenez, quienes actualmente son dos respetados Sifus), pero en el camino, algunos discípulos se han ido.

Siempre que he perdido un alumno avanzado, tuve la sensación de que ese alumno estaba cometiendo un error. He tenido mucha suerte: en todos estos años solamente se me han alejado dos profesores.  En ambos casos, estas personas se alejaron pensando que la Escuela , de algún modo, les podía limitar su crecimiento.

El primero se fue muy correctamente, por lo que siempre lo he respetado y conservo de él un excelente concepto. Lamento que sus sueños de crecimiento - que según sus ideas, comenzaría a partir de su separación de la Escuela - no se hayan hecho realidad. Basta comparar hoy, su nombre con el mío, en términos de popularidad, prestigio y reconocimiento.

Varios años después, me tocó vivir la misma experiencia, pero con un sabor mucho mas amargo. Uno de mis mejores alumnos abandonó la Escuela repentinamente, pero esta vez, lejos de agradecer como el primero las enseñanzas recibidas, lo hizo con muchas críticas. Y las críticas deberían ser hechas solamente desde adentro, cuando uno quiere que algo cambie. La crítica hecha desde afuera es solamente una excusa para irse sin culpa. No voy a extenderme más en este tema, porque se trata de una buena persona, pero lamento decir que ese día, su comportamiento, su falta de WU DE, me hizo ver que en tantos años no había podido comprender lo que es ser verdaderamente un buen discípulo. Saber irse es tan importante en el kung fu, como saber entrar o saber quedarse.

Pero me ha quedado la satisfacción de saber que ambos, luego de irse, se han preocupado mucho por seguir aprendiendo. Pienso que en esa actitud, los sigo acompañando.

De todos modos, el kung fu es CAUSA Y EFECTO. Nada escapa a esa ley tan sabia. Quien se fuera de mala manera, se fue con un hermano de mi misma Escuela, para mi alegría, porque me di cuenta de que en esa actitud había algo de sabiduría. Y con él , varios alumnos lo siguieron, pasando a formar parte otra vez, de la familia de mi maestro, pero desde otra rama.

Solo el tiempo dirá como sigue la historia, porque por esto de la Causa y el Efecto...

Recuerdo dos cosas que son importantes de comentar en este capítulo, no para delatar actitudes negativas de nadie, sino para brindar una enseñanza sobre las consecuencias del mal obrar, y la sabiduría de algunos profesores.

Este grupo que se fue de Kai Men, no tardó en ostentar de bastante mala manera la nueva relación, haciendo comparaciones entre ambas ramas de la Escuela, situándose claramente en otra vereda del camino. Muy seguros, bajo la figura de un buen profesor.

Pero ese profesor, cuando le hablé de ellos, me dijo sin dudar: "no son mis alumnos, simplemente entrenan conmigo, ni siquiera usan mi escudo. Los tengo en observación ¿sabés por qué? Porque así como te fallaron a vos, algún día me van a fallar a mi".

Espero que eso no ocurra nunca, pero supongo que tiene mucho sentido.

Podemos ver aquí dos cosas importantes: 

  • Las consecuencias que siempre se pagan. Ningún buen profesor puede pasar por alto cuando un alumno es ingrato con sus maestros anteriores. Así, en lugar de avanzar, se camina para atrás.

  • La sabia visión del nuevo profesor, bien enseñado , que sabe que nadie que no respete a su maestro puede ser buen alumno.

Pero ¿pasa esto siempre? No...a veces suele ser peor. Son muchos los alumnos avanzados que utilizan la separación de sus Escuelas, como la manera más rápida de convertirse en Maestros.

Así nacen Escuelas que no enseñan sino retazos de uno o varios Estilos, recurriendo hábilmente a la palabra "programas" para describir sus métodos de entrenamiento. Pronto, los alumnos separados se sientan en la misma mesa con quienes han sido sus maestros, olvidando sus raíces, el respeto debido a quienes nos han enseñado.

En otras artes marciales, como en Taekwondo, por ejemplo, este fenómeno es mucho más masivo, tanto como lo son esas disciplinas. Los instructores suelen cambiar varias veces de escudo, de uniforme, de emblema, según la conveniencia. Y tristemente, muchas veces son los mismos Jefes de Escuelas, quienes promueven estos cambios, seduciendo a los profesores con propuestas para que abandonen a sus Maestros y se unan a ellos. Desde ya que los motivos son siempre mercantilistas.

¿Entienden estas personas el verdadero Espíritu de las Artes Marciales?

El pilar del crecimiento del Arte Marcial chino, ha sido siempre LA ESCUELA DE KUNG FU.

 LA ESCUELA: LA FAMILA DEL KUNG FU

Se ha dicho muchas veces con razón que el Kung Fu Tradicional refleja la estructura de una Familia. La Escuela de Kung Fu es en sí una segunda familia para el alumno tradicional, el discípulo. No debe ser tomado esto como una secta, muy por el contrario: el vínculo entre el Alumno y el Maestro, llamado Relación SI-TO,  es un lazo tan fuerte como el de un padre y su hijo, con sus sanos sentimientos incluídos. Esto debe ser así , para contener a sus miembros de actitudes que, en un ambiente familiar, son inimaginables.

Así, la estructura familiar tiene muchas ventajas, y enseña muchas cosas sanas:

·         En una Escuela tradicional, el alumno más antiguo merece respeto, sea más habilidoso, o no. Tal como en una casa, el hermano mayor será siempre el mayor. Aquel que está en nuestra  casa desde épocas más lejanas, es parte de su historia, es como un ladrillo de la pared, un elemento indivisible y formativo de la Escuela.

·         El Maestro, como el padre de una familia, debe ser respetado siempre, sea joven o viejo, conserve sus habilidades o aunque la edad las haya disminuido. El buen alumno se regirá por el afecto y no por la conveniencia, devolviendo con creces a su maestro en la vejez, todo lo que éste le ha dado en sus años de plenitud.

·         En la estructura familiar del kung fu, no se discrimina. Así, si un discípulo es menos inteligente, o menos hábil, no será objeto de burla.

·         La cooperación entre los hermanos marciales es un deber. Respetar a los mayores es tan importante como compartir la responsabilidad de capacitar, contener y cuidar de los menores.

·         El ambiente deportivo y competitivo es reemplazado así por un ambiente cálido, de amistad, fraternidad y afectos, mucho más formativo y positivo para ayudar a quienes necesitan contención.

·         Este tipo de Escuela predispone al alumno a encarar una relación verdadera, duradera, que puede durar toda la vida, como durarán también los enormes beneficios de la práctica sostenida y constante.  

Así, la Escuela de Kung Fu será como el frondoso árbol del poema de Fa Tsang...o como debería ser tu propia casa, por lo cual se erige como un ejemplo para sus miembros. Y así el prestigio y renombre de la Escuela estará formado por la habilidad sumada de todos sus miembros. En el aporte conjunto del Maestro, los hermanos mayores, los practicantes de niveles medios, etc., se formará una estructura que hará de esa Escuela un lugar deseable, valioso, duradero. Una casa donde pasamos muchas horas de nuestra vida, entre pares, en un ambiente sano y agradable.

Mi maestro CHAN KOWK WAI construyó la "Academia Chino Brasilera de Kung Fu" hace tres décadas. Comenzó con un puñado de practicantes, en aquellos tiempos en los que - cuentan mis hermanos mayores - era difícil escucharlo hablar una sola palabra durante la clase...son épocas que los antiguos recuerdan con gran cariño, y nos cuentan sus historias repetidamente cada vez que nos juntamos a charlar. Para ver al Gran Maestro basta con verlos a ellos.

Ladrillo a ladrillo ha logrado formar una auténtica familia de kung fu. Cuando viajo a Sao Paulo a aprender, el momento más emocionante es traspasar con mi bolso la puerta de la Academia. No hay vez que no camine por el pasillo del Aeropuerto sin pensar en lo mucho que me preocupa poder hacer un buen papel, estar a la altura de sus espectativas. Toda esa tensión desaparece en el mismo momento en que cruzo la Puerta de la Escuela, de MI Escuela, de mi Hogar.

Lo primero que veo, es siempre el Altar donde están las fotos de mis Ancestros Marciales, a los que saludo con respeto y agradecimiento por haber contribuido con sus vidas de esfuerzo, a desarrollar este Arte tan Hermoso. Siento al entrar la sensación de haber llegado a mi casa.

Mi maestro hoy tiene 67 años, y Gracias a Dios y al Kung Fu que ha entrenado durante seis décadas, está fuerte como un toro. Sigue dando clases todos los días, sin saltear los domingos ni los feriados. Hoy aprendo muchísimo cada vez que voy, y nunca me olvido de las palabras de Nereu Gramallos, uno de mis hermanos mayores: "Mi maestro me ha enseñado mucho, más de lo que merezco". En mi caso al menos, es totalmente cierto. Su generosidad ha sido absoluta.

Por eso, cuando los años pasen, y el ya no desee o no pueda dar clases, viajaré igual, a visitarlo, acompañarlo, a charlar y a escucharlo contar sus historias, como sin duda harán todos mis hermanos marciales.

Tanto durará el Kung Fu que se alberga en su seno, como dure la Escuela. Es gracias a este tipo de estructura que hoy podemos disfrutar de los Estilos que estamos practicando. Dentro de la Escuela de Kung Fu vive con toda su fuerza, la historia de las Artes Marciales de China. 

En el otro lado del camino, no se necesita mucho esfuerzo para entender que con actitudes como las otras, de separación y vanidades personales, los estilos hubiesen desaparecido.

Es gracias a la unidad de las ramas del árbol, a  la existencia conjunta de todas ellas, y a su unión al firme tronco que es el Maestro, que el kung fu ha logrado sobrevivir más de dos mil años...y sus floridas ramas embellecen el ambiente de las Artes Marciales, y hacen más hermoso nuestro mundo.

   La Hermandad entre las Escuelas

En 1998, mi alumno, el Sifu Ruben Chavez, junto con otros alumnos de Kai Men y Chin Wan, realizó un viaje histórico: por primera vez en la historia del Shaolin Norteño, un alumno proveniente de una Escuela de fuera de China, visitaba a un discípulo de Ku Yu Cheung, Maestro LAI GAN QING, a una Escuela de éste estilo en China.

Para comprender debidamente la importancia de este acontecimiento , imagine la travesía del Estilo Shaolin Norteño:

- En 1927 Ku Yu Cheung comienza a aprenderlo en Shangdong.

- Ku Yu Cheung salva al estilo del anonimato, enseñándolo en varios sitios, afincándose en GuangZhow, Sur de China.

- Allí tiene varios discípulos importantes, entre ellos quien se considera su sucesor, Maestro YIM SHEUNG MO.

- Yim Sheung Mo escapa del régimen y emigra a Hong Kong, donde conoce al jovencito Chan kowk Wai, y lo acepta como su discípulo.

- Durante diez años de entrenamiento diario, Chan kowk Wai aprende todo el estilo, en la Escuela de Yim Sheung Mo, quien por supuesto forma varios otros profesores importantes.

- Como otros Maestros, Chan viaja a América, quedándose en Sao Paulo.

- En Brasil, se convierte sin pensarlo en el introductor del Kung fu en Sudamérica (siendo por añadidura  nuestro estilo El Primer Kung Fu que se enseño en este continente).

- En 1990, yo me convierto en alumno del Gran maestro Chan Kowk Wai, buscando aprender legítimamente el Estilo.

- En 1998 , soy graduado como Profesor Formal en Brasil.

- Ese mismo año, mi alumno Rubén Chavez viaja a KwangZhow, visita la Escuela donde enseñara Ku Yu Cheung, y practica con quienes se formaron en China, durante el período en que Yim Sheung Mo se va a Hong Kong y la actualidad...cerrando un círculo que comenzara a dibujarse en 1950, cuando el Maestro Yim se va de China. Entrena en la Escuela de Lai Gan Qing, quien fuera compañero de entrenamientos de Yim Sheung Mo ...¿no es fuerte todo esto?

Imaginen solamente la sorpresa del Maestro Lai, cuando recibe a alumnos que son discípulos de un Argentino que entrena con un alumno de su viejo compañero...de repente, la Familia Marcial es mas amplia, mas grande, y se encuentra diseminada en todo el mundo, pero sigue siendo una familia, merced a este tipo de actitudes, la de visitar a los hermanos mayores.

Los alumnos del Maestro Lai, su hijo y los demás, y él mismo, recibieron a nuestros enviados como se recibe a hijos de sus hijos que han emigrado, como se recibe a la propia sangre. Ese fue el trato que recibieron, como parte de la familia.

Se sentaron en ronda y ambas Escuelas mostraron su kung fu: las mismas formas, los mismos movimientos...no puedo imaginar emoción más intensa.

Y para completar la historia, mi Maestro aprovecha en el año 2000, un viaje a China, para visitar a Lai Gan Qing. El Discípulo nro. 1 de Yim Sheung Mo conoce finalmente, a quien    fuera compañero de práctica de su maestro, es decir, su Tío...

Fue hablando de Lai Gan Qing, que escuché a mi maestro decir "Mestre Lai"...única vez que lo escuché hablar de alguien utilizando la palabra Maestro. Escuchar esa palabra de mi propio maestro me dio una gran lección de Wu De.

Y me hizo sentir de manera intensa, la importancia que adquiere en la historia del Arte Marcial, de un estilo, de un Linage, el hecho de que "los pétalos de la flor no sean sino parte de un árbol florido"

Sifu Horacio Di Renzo

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