| Saber
hacer, Saber usar
(II) Por Sifu Horacio Di Renzo Distintas aplicaciones de nuestro patrimonio marcial En la foto de la derecha: Sifu Horacio Di Renzo derriba a un oponente (Rodolfo Veloz) aplicando un movimiento de Tai Chi Chuan |
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No hay estilos poco efectivos, sino luchadores poco (o muy) efectivos.
En la nota anterior, decíamos que un mísmo movimiento tenía distintas
"capas" de aplicación. Estas capas se suelen ir develando de a una, en
un proceso natural de merecimiento entre el Maestro que enseña, y el
alumno que se hace merecedor de mejor aprendizaje. Además de lo que el Maestro suele transmitir, un buen practicante, con frecuencia, irá descubriendo más y mejores técnicas de aplicación conforme sigue progresando su comprensión del arte que practica. Este proceso es el que llamamos "experiencia" y constituye una etapa que diferencia el simple practicante medio, de una persona en camino a ser experto. Ningún Maestro es tal si no tiene experiencia práctica y años de estudio sobre su propia experiencia, de lo que ha aprendido. El patrimonio técnico del kung fu es enorme...comprendiendo los cuatro métodos: Ta (golpe) Tuei (patada) Hsuay (lance y derribe) y Na (Palanca y retención), como así también ataque a puntos vitales, estrategia, filosofía del combate, energías diferentes...son muchas, y muy sofisticadas, las habilidades y las técnicas a aprender. Pero saber aplicar un movimiento implica no solamente el conocimiento teórico, sino la capacidad de utilizar ese movimiento y saber decidir cuándo y cómo se debe usar, y contra qué tipo de oponente. Así, algunos alumnos serán más aptos para un tipo de técnicas (por ejemplo, patadas) mientras que otros lo serán para otra estrategia. Asimismo, algunas técnicas serán más útiles cuando se utilizan contra un luchador de determinadas características (la diferencia de peso, o el tipo de técnica que usa, determinará nuestra respuesta). Por eso saber una técnica no significa conocerla, sino saber cuándo y cómo se debe utilizar, y tener la práctica suficiente para usarla con fluidéz, tiempo y energía. Las técnicas son como las armas: falla el luchador cuando la usa inadecuadamente. Por eso, es mejor aprender pocas técnicas y conocerlas muy bien, que aprender muchas y apenas poder realizarlas con cierta solvencia. Será a la hora de la verdad, es decir, en el combate, cuando tendrás la idea exacta de tu conocimiento marcial.
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(Posaron para las fotos: Sifu Rubén Chavez y Sifu José Castillo)) |