Menú Principal

Artículos


Saber hacer, Saber usar

Por Sifu Horacio Di Renzo

Ante la cultura de la forma, es importante rescatar la riqueza técnica del Arte Marcial Chino Tradicional

En una nota que escribí para una revista y luego publiqué en mi página, traté de explicar la diferencia entre "saber formas" y "saber kung fu" (pueden leerla haciendo click aquí ). Hoy vamos a volver sobre este tema tan importante.

El Arte Marcial Chino Tradicional, en cualquier lugar donde se lo practique, sigue siendo un arte que suma "Forma" y "Uso". Como un cocinero que sabe la receta de memoria pero no puede llevarla a la práctica, un artista marcial que puede moverse muy bien, pero que no puede utilizar su arte en una pelea, es un artista marcial incompleto.

Una forma es un compilado de técnicas, creada por maestros antiguos del arte, para enseñar un determinado elemento técnico de su boxeo.
La forma es entonces, el resultado de la técnica. Si practicamos la forma descuidando las técnicas que la componen, estamos practicando solamente una parte del arte. Sería como tratar de movilizarnos en un automóvil que no tiene ruedas, o volante, o caja de velocidad. 

Usualmente, un maestro tradicional suele entrenar a un alumno con alguna forma. Mediante su repetición, el maestro va limando, puliendo, los detalles técnicos del movimiento del alumno. Este desarrolla su postura, construye y mejora su alineación, estudia la mecánica del movimiento, lo optimiza para poder sacar el mayor provecho del mismo cuando lo trate de utilizar.

Cuando la forma cumple esta función, debemos entonces estudiar la aplicación, o análisis de sus movimientos.

Las aplicaciones de las formas son los conocimientos mejor guardados de las escuelas tradicionales. Los maestros suelen enseñarlas, sí, pero no todas, no a todos los estudiantes, no de la misma manera.

Esto se debe a que los estilos son, en cierta forma, un patrimonio cultural de una Escuela. El gran porcentaje de alumnos que "aprenden" pero no "entrenan"; el apuro del practicante medio de occidente, que no logra muchas veces comprender la cultura de su maestro; el mal uso que tantos alumnos han hecho de lo aprendido, y muchas razones similares, han hecho que muchos maestros, a la hora de enseñar, tomen sus lógicas reservas.

Cuando observamos a los maestros de la generación antigua (que hoy tienen 60, 70 años) cuidando celosamente sus conocimientos, debemos aportar una buena dosis de comprensión. Entender sus historias, respetar sus caminos.
Primero, ellos deben honrar a sus maestros, transmitiendo el arte correctamente. Es un compromiso que han adquirido ante seres que ya no están y a quienes deben todo lo que saben. Segundo, muchos han sido abusados en su buena fe, por gente que habiendo aprendido rápidamente, se  convirtieron en poco tiempo ellos mismos en "Maestros" y se han ido con la panza llena a enseñar a otra parte.
Historias como estas, suelen cerrar el generoso corazón de cualquier maestro.

Como fuere, lo cierto es que las aplicaciones del kung fu suelen tener varias "capas". La primer capa cubre la aplicación obvia, generalmente fácil de comprender en la forma, no pasando del uso de "golpe". Cuando el alumno es más serio, el maestro suele enseñarle un poco más, dando detalles que potencian la técnica. En un nivel más alto, el estudiante accederá a lo más sabio de la misma, frecuentemente técnicas de alta peligrosidad, reservadas a unos pocos.

Por eso en el camino del Arte Marcial Chino Tradicional, es imprescindible la lealtad al Maestro, que posibilitará crear una relación de confianza que logre abrir  sus generosas manos. Vale la pena intentarlo.

 

Una Aplicación que contiene atrape, redirección, desequilibrio, buena angulación de contragolpe (note que desde el primer momento, el oponente pierde su centro). Si el maestro la enseña para parar el otro brazo (capa 1 de aplicación) la técnica es mucho más rudimentaria, ya que permite la defensa del oponente.

En la evolución del Arte Marcial, la técnica fue primero, luego nació la forma.

En esta técnica, podemos ver como un simple detalle (foto de abajo) en la defensa, creando un desequilibrio mayor, deja al oponente sin posibilidades, recibiendo a pleno la palma. La aplicación puede variar, según se enseñe o no ese detalle.

En las formas, cada movimiento debe tener una alineación perfecta, y cada detalle tiene su raíz en una aplicación de alta eficacia.

(Gracias, Sifu José Castillo y Profesor Diego Ana, por posar para las fotos)

Menú Principal

Artículos