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¿Saber Formas, o Saber Kung Fu? Por Sifu
Horacio Di Renzo |
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Sifu explicando una aplicación en Chile, 2003 |
El Arte
Marcial Chino es reconocido por el impacto visual que tienen sus movimientos.
Sin duda cada profesor o practicante verá a su arte como “el más bonito”,
porque así somos (por eso hay tantos estilos y artes, gracias a Dios). Pero
estarás de acuerdo conmigo en que del kung fu, lo que más se conocen son
formas impresionantes, de gran despliegue y que gustan mucho a practicantes de
cualquier arte marcial. Ese “impacto visual” ha sido la gran vedette, y a
la vez, se ha comportado como una Sirena que en el Enorme Oceano del Wushu,
hipnotiza a los marinos del arte marcial chino, confundiendo sus objetivos, sus
anhelos y el camino auténtico. |
Me explicaré sobre esto.
Cuando yo comencé a practicar, hace más de 28 años,
en Argentina nadie sabía una sola forma tradicional de kung fu. Lo que había
eran personajes muy pintorescos que se movían como en las películas, (peor,
“trataban” de moverse como en las películas sin lograrlo...) pero que en
realidad, mostraban coreografías que ellos mísmos habían inventado.
En ese momento era un sueño poder tener en Argentina
gente que hiciera formas que también se practicaran en China. Hoy ese sueño es
una realidad para todos ustedes. Es una tarea cumplida, gracias al trabajo de
muchos profesores que se preocuparon por aprender, grupo al que tengo el orgullo
de pertenecer.
Pero ¿Saber formas es saber kung fu?
Si fuera así, sería como decir que saber una poesía
de memoria es lo mismo que ser un poeta.
Sin querer “seguirla” por el lado más fácil (el
de criticar a los exponentes que ocultan su desconocimiento marcial detrás de
bonitas formas y saltos espectaculares) quisiera dar una visión completa del
lugar que ocupan las formas en un Estilo de Wushu Tradicional.
En la escuela de mi maestro (Chan Kowk Wai) preferimos
llamarlas “Kachí” (Jiazi), que significa sábiamente: “Escructura”.
Esto – el significado – lo averigüé hace bastante
poco, gracias a mi Hermano Mayor, Kao Chian Tou, un alumno muy antíguo de Chan
Kowk Wai, que vive actualmente en Beijing, y siempre nos instruye sobre aspectos
culturales del arte (Xie Xie, Kao).
Tengo que reconocer que cuando me enteré del
significado de “Kachi” me puse muy contento, porque encontré al fin, una
palabra que sintetizara en dos sílabas, el lugar que ocupa una forma en un
estilo de Boxeo Chino.
De ese modo, podemos decir que las Formas son las
Estructuras de un estilo.
Un boxeador practicará mil veces el “uno-dos”. Ese es su Kachi, su forma. Todos los practicantes de artes marciales practican de alguna manera, formas que contienen movimientos que necesita hacer bien. Hasta el más moderno de los practicantes debe tener forma. Sin forma, no hay nada.
Sin estructura, tampoco.
Ahora bien, en la progresión
del aprendizaje marcial, primero hay que Saber Hacer, luego hay que
Saber
Usar, y después, Saber Decidir qué usar.
Ningún Maestro de Kung Fu
se hizo famoso por “hacer” bien un movimiento, sino por demostrar su uso en
luchas reales (en el pasado) o bien en combates amistosos, torneos, etc (en el
presente).
Saber hacer: practicarás las estructuras hasta que tu cuerpo absorba las bases de los movimientos marciales. Aprenderás a hacer los movimientos con técnica, velocidad y potencia, con concentración y espíritu.
(A esto es a lo que se abocan diariamente el 90 por ciento de los practicantes de kung fu, pensando erróneamente que porque practican formas, practican kung fu).
Saber usar: aprenderás para qué sirven cada uno de los
movimientos que has practicado en las formas, y entrenarás esas técnicas
absorbiendo su sabiduría ancestral, entendiendo los métodos de defensa y
ataque que enseña tu estilo.
Aquí debemos incorporar los
conceptos “Aplicación” (el significado de un movimiento) y
“Entrenamiento” (el “Kung” gracias al cual se puede lograr la habilidad
necesaria que hará posible usar una técnica).
Saber Decidír qúe usar: estudiarás esos métodos y realizarás tu propia síntesis,
adquiriendo experiencia y personalidad, hasta que el “estilo” seas vos
mismo.
Aquí será necesario el
entrenamiento regular y constante de “distintos tipos” de combate, para unir
conocimiento con experiencia práctica.
Un proceso así,
ciertamente, no puede aprenderse en un Curso, ni en un viaje o dos (ni tres, ni
cuatro...), mucho menos en cortos períodos de tiempo entrenando con un maestro
y no desarrollando una relación que durante muchos años te brinde el ámbito
propicio para aprender.
Hoy todos los “sifus”
saben muchas formas. Pero no todos brindan debida gratitud a quienes se las enseñaron.
Muchos menos las han entrenado lo suficiente, y casi ninguno las sabe usar como
es debido. Eso se debe a la nueva modalidad “aprendo-enseño” que
llevó a muchos profesores a aprender rápidamente, para tapar sus carencias.
Por supuesto que es un
intento importante, y es muy meritorio, que un profesor que no sabe, se preocupe
por aprender.
El problema, justamente, no
es de “forma” sino de “fondo”, ya que han tapado sus carencias solamente
con coreografías prediseñadas que sin tiempo y esfuerzo, carecen de virtudes
marciales.
Esto puede ser debido
justamente, a que ese profesor no busca aprender, sino tapar un bache, para
poder trabajar, o bien, le resulta totalmente desconocido todo esto e
ingenuamente cree que hacer karaoke es lo mismo que cantar como Paul Mc Cartney.
Hay quienes no saben, hay
quienes saben pero hacen como que no, y hay quienes no saben pero hacen como que
sí.
Hará muy bien un alumno,
hoy en día, en preocuparse con quién, y durante cuánto tiempo, ha aprendido
su posible maestro, las cosas que enseña.
Sólo quien haya dedicado
muchos años a practicar con su Maestro, siga con él en su escuela, haya
aprendido las formas, la aplicación y su entrenamiento, y haya seguido un
camino progresivo de trabajo (como el descripto en esta nota) puede decir algún
día: “yo sé kung fu”.
Mientras tanto, solamente
sabrán formas. Algo que sin duda, es muy perjudicial para el prestigio de
nuestro querido Arte Marcial Chino.
Sifu Horacio Di Renzo
(Nota publicada en la revista argentina "Nuevo Millenium", edición de Julio 2003) |