Todos tenemos el concepto de que el entrenamiento de artes
marciales, Qigong, etc, nos proporciona más salud y calidad de vida,
incluso nos puede alargar la vida.
Estoy de acuerdo con esto. El Kung fu, Tai Chi, y qigong, son
tesoros para nuestra salud y bienestar.
Sin embargo, entrenar es como cualquier otra actividad: hay que
saber cómo practicar, para que la práctica y la perseverancia dé
como resultados un cuerpo fuerte, flexible y joven, y no un cuerpo
destruido por la práctica irresponsable o ignorante.
En mis años de trabajo en el ámbito del Arte Marcial chino, he visto
muchísimos practicantes de 70, 80, y hasta 100 años, que poseían una
movilidad, flexibilidad, fuerza y capacidades increíbles. Pero
nobleza obliga…también he visto gente joven, practicantes que se
comían el instituto… sufrir innumerables lesiones, poniendo en
riesgo su salud, por no saber entrenar, o por no tener en cuenta lo
que se les indicaba.
Creo que sería importante entonces, enumerar varios conceptos que
todo practicante de kung fu, tai chi o Qi gong tiene que tener en
cuenta para optimizar su entrenamiento y que el mismo sirva para
vivir mejor evitando lesiones y sufrimientos futuros.
La
entrada en calor.
Generalmente todos los practicantes de nuestras artes, tenemos
alguna idea formada sobre la importancia de la entrada en calor.
Sabemos por ejemplo, que no debemos realizar las rutinas técnicas
sin antes haber “precalentado”.
Un beneficio de la entrada en calor es la correcta irrigación
muscular. Cuando entramos en calor, calentamos el cuerpo. Los
músculos están más irrigados y oxigenados, y de esa manera tienen
plenitud de capacidad de contracción y relajación. Esto mejora la
respuesta al estímulo, y al mismo tiempo, minimiza los riesgos de
sufrir lesiones como distenciones, desgarros o contracturas.
Un músculo tironeado por un esfuerzo en frío es un riesgo de lesión.
Someter a nuestros músculos a tirones innecesarios es ir comprando
en cuotas, una lesión que puede ser leve o grave pero siempre
innecesaria.
Luchando contra el Desgaste articular
Las articulaciones son joyas que debemos cuidar para poder disfrutar
y usar nuestro cuerpo durante el mayor tiempo posible en nuestra
vida. El problema con las articulaciones es que los procesos
provenientes de su mal entrenamiento, son generalmente progresivos e
irreversibles.
Estamos hablando por ejemplo, del desgaste articular, algo bastante
común aún a edades tempranas como treinta o cuarenta años de edad.
Básicamente el desgaste se produce siempre. Lo que tenemos que hacer
es minimizarlo, cuidar la articulación para que dicho desgaste sea
lo más lento posible y así podamos tener movilidad durante toda
nuestra vida.
Los huesos están cubiertos por tejido cartilaginoso. El cartílago
tiene la función de evitar el desgaste del hueso. A su vez, dichos
cartílagos son lubricados en la articulación, por líquido sinovial,
que es nuestro aceite, y evita o minimiza el desgaste.
Cuando hacemos actividades de alto impacto, o cuando trabajamos en
frío, los cartílagos están desprotegidos y es así como, aunque no lo
notemos, los vamos gastando. Esto trae a la larga, artrosis,
dolores, incluso pudiendo llegar en fases más avanzadas, a la
imposibilidad de mover dicha articulación (cadera, rodilla, muñecas,
falanges…).
De ahí que sea tan importante comenzar la práctica realizando
rotaciones articulares. La rotación articular entrenada
convenientemente, es un ejercicio fácil, que protege y preserva los
cartílagos y consecuentemente los huesos.
Una práctica efectiva sería realizar rotaciones de cada
articulación, en número de 20 vueltas para cada lado, por cada zona.
Esta cantidad de vueltas permite que se libere el líquido sinovial,
se caliente e irrigue el sistema muscular y tendinoso, y
consecuentemente además de protegerse los huesos, se pueda mantener
la movilidad de dicha articulación.
Otro tema a tener en cuenta es relajarse. Relajarse y elongar los
grupos musculares permite que la articulación se “distancie”, eso
es, que no se “acerque” por obra del stress muscular.
El stress muscular es la tensión residual de los músculos que puede
“apretar” los huesos aumentando la posibilidad de desgaste. Por eso
en Qigong hablamos de “distanciar” las articulaciones cuando nos
movemos.
La hidratación
Los huesos y cartílagos están compuestos en un 80 por ciento, por
agua. Aunque entrenemos bien, si no nos hidratamos, podemos llegar a
sufrir desgaste articular por deshidratación. De ahí que sea
sumamente importante, la ingesta diaria de agua, fuera y dentro de
la sesión de práctica. El agua bien repuesta en el cuerpo, hidrata
los tejidos y minimiza la posibilidad de lesiones.
La transpiración, un proceso importante, también libera gran
cantidad de minerales que son esenciales, por lo que hay que
recuperarlos durante el entenamiento y no después. La ingesta de
agua en pequeñas cantidades ayuda muchísimo a recuperar las sales
perdidas por el sudor.
Y recuerde: a la hora de hidratarse….AGUA. Ni se le ocurra
hidratarse después de tres horas de no tomar nada, bebiendo
gaseosas… el agua limpia al organismo. Todo lo demás, le da trabajo.
Y ojo con el sodio. No todo el mundo debe tomar líquidos salados. Si
un atleta tiene hipertensión, sería terrible. De manera que hay que
tratar de tomar agua con bajo contenido de sodio, o consultar a un
médico por las dudas.
Después de los
Cuarenta
Siempre es recomendable la consulta médica para conocer nuestro real
estado de salud y poder prevenir las prácticas que serían negativas
para nosotros. Un examen previo no siempre garantiza todo esto, pero
si el practicante sabe explicarle al médico (deportólogo) qué tipo
de ejercicios realiza, será convenientemente asesorado.
Esto es especialmente importante luego de los 40 años, o sea en la
edad madura. Soy realista y sé que los que practicamos desde los 10
o 15 años, ni tenemos en cuenta siquiera nuestra edad y generalmente
,sabemos muy bien qué podemos hacer y qué no. Pero hay gente que se
acerca a nuestras disciplinas a los 40, 50 o más años. Es muy
importante en estos casos especialmente, que se consulte a un
médico.
Principalmente hay que evaluar la situación cardiovascular del
practicante. Lo muscular y articular se regula bastante bien con
nuestras sensaciones y nuestro cuidado.
Lo importante es saber que se puede practicar de todo, a cualquier
edad, solo que a distintos niveles de intensidad e impacto.
Otro gran
peligro: la irregularidad
Bien dicen en el kung fu tradicional: practica todos los días sin
excepción. Agregando que “un día sin practicar, es retroceder una
semana”. Esto es porque el beneficio de la práctica diaria es muy
superior a cualquier otro método de trabajo.
La irregularidad en la práctica nos priva del beneficio de la misma.
Siendo la práctica un estímulo…y el cuerpo un reactivo a dicho
estímulo…la práctica discontinua confunde al sistema (dicho
simplemente) y no nos trae los beneficios esperados.
En lo que se refiere al cardio…es especialmente importante. Lo único
que puede mejorar su sistema cardiovascular, es la regularidad de
los estímulos, que produce una optimización del trabajo del corazón.
Conclusión
Cuando usted concurre a nuestra Escuela, o a otras, recibe un
conocimiento que constituye un verdadero tesoro. Pero es una
herramienta. Como toda herramienta, estará en usted saber utilizarla
y poder aprovecharla, o desperdiciarla, incluso llegando a usarla en
contra suya.
Escuche a su profesor, infórmese bien y sobre todo : entrene con
sabiduría.
Buena práctica!!
Profesor Horacio Di Renzo

