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Cuando este
autor comenzó su camino en el arte marcial chino, ya hace casi 30 años, era
casi imposible encontrar una escuela de verdaderas artes marciales chinas
tradicionales. Apenas se conocía el arte marcial oriental, y si alguien
tocaba el tema enseguida se escuchaban las palabras "karate" o
"judo", a veces "Jiu Jitsu".
Por tal motivo no
fue de extrañar que los primeros cultores del wushu o kung fu se refirieran a
sus disciplinas como "boxeo chino" o "karate chino".
Imaginense ustedes las penurias que tuvimos que pasar los que hoy somos llamados
pioneros, para aprender un movimiento, una posición, a veces un término en
chino, un dato...todo nos servía, todo colaboraba para armar el rompecabezas,
hasta que poco a poco fuimos encontrando, aquí o allá, profesores calificados
que nos transmitieron sus artes.
Así nació el
kung fu en Argentina, en América, en todo Occidente. Poco a poco, paso a paso.
Maestros chinos
que no querían saber nada de enseñar a occidentales, de pronto comenzaron a
comprender que si no lo hacían ellos, otros inescrupulosos lo harían peor, por
lo que se decidieron a transmitir sus estilos a los pobladores de los países
donde sus vidas los habían llevado. Pioneros como Alan Lee en USA,
Chan kowk
Wai en Brasil (que comenzara a enseñar a alumnos occidentales ya en 1960),
tuvieron que abrirse paso en un universo regido por otras disciplinas. Las
barreras idiomáticas, culturales, sociales, y de todo tipo debieron ser
sorteadas una a una, para poder enseñar al occidental algo que ellos consideran
un patrimonio cultural de su país, una parte de su tesoro, una importante
fasceta de ellos mísmos.
Hoy el panorama
ha cambiado completamente. Institutos de kung fu abundan en casi toda ciudad del
planeta. Se puede elegir el estilo, maestro oriental o no, estilo pateador o de
puño, estilo sureño o norteño, duro o suave...la opción existe, como nunca
había existido antes.
Para completar el
abanico de posibilidades, surgieron libros muy bien escritos, videos excelentes
que ofrecen al interesado la posibilidad de "aprender" o al menos
orientarse sobre los distintos sistemas chinos de lucha.
El Arte Marcial
Chino ha conquistado occidente. Miles de instructores han ido a China a buscar
conocimientos, y a su vez, como en una avenida de dos manos, muchos maestros han
partido a occidente a transmitir sus conocimientos en forma de Seminarios,
cursos, Workshops, etc. Consecuentemente, se han creado Asociaciones, entidades
de distinta envergadura, Federaciones internacionales, etc.
Muchos
cambios...aparentes
Si
hablamos de difusión, es indudable que la cosa ha mejorado. Teniendo en cuenta
que las artes unen a los pueblos del mundo, se puede decir que China ha accedido
al Mundo occidental de manos de sus disciplinas culturales y una de ellas sin
duda ha sido el Wushu. Muchos de nosotros hemos probado nuestro primer plato de
comida china, porque practicabamos kung fu, y por eso acaso hemos ido a ver una
Opera de Pekín, o el Circo Chino, o hemos comprado CD de música folclórica de
China. Los Campeonatos internacionales han servido para que los chinos supieran
lo que es un argentino, un italiano, un Europeo, un norteamericano, en persona.
Estos son todos hechos positivos, socialmente hablando, de gran importancia, que
no pretendo minimizar, muy por el contrario.
Pero en términos
de kung fu tradicional, poco ha cambiado.
El Arte Marcial
Chino Tradicional, en su estado puro, en su calidad más alta, sigue siendo una
gema muy difícil de hallar en occidente. Se podrá decir que hay muchas
escuelas, muchos practicantes ,y eso es cierto. Mucha gente haciendo Hung Gar,
Shaolin, Tai Chi...muchos pueden realizar formas muy impactantes inclusive. Pero
cuando buscamos "El Arte Marcial Chino", no lo encontramos. Y esto sí
que es negativo, porque cuando algo no está, no está. Pero cuando algo que no
está es reemplazado por una copia de mediano valor, el problema es mayor.
Porque todo el mundo cree ver en el practicante, en el instructor promedio, un
ejemplo del arte marcial chino, pero lo que está viendo, es simplemente una
copia borrosa.
No nos alarmemos.
Estamos en un proceso de desarrollo, y pasarán todavía unas décadas antes de
que podamos enorgullecernos del kung fu de occidente. Ahora ¿están dadas las
condiciones para que esto ocurra?
En mi opinión,
hay muchos elementos que conspiran contra la concresión de ese sueño de todo
profesor.
1) El
crecimiento acelerado de las escuelas.
El crecimiento en una
escuela de kung fu no puede planificarse como se planifica en una empresa. Es
decir, uno no abre una escuela tradicional de kung fu para correr una carrera de
crecimiento, sino que debe respetar el proceso por el cual el alumno aparece, se
queda, entrena, desarrolla habilidades, luego algún día, puede comenzar a
transmitir él también el arte, formando una filial...ese crecimiento debe ser
rigurosamente supervisado por un profesor responsable, de lo contrario, cada vez
será más difícil controlar la calidad de la enseñanza.
Muchas escuelas en el mundo se han propagado como entidades comerciales. Si bien
no hay nada malo en profesionalizar al instructor (por el contrario, es muy
positivo) el peligro está en que si se forma instructores sin un standard alto
de exigencia, se va degradando el arte. Desde afuera, veremos más escuelas,
pero no veremos más kung fu.
2) Las
"Representaciones" provinciales, nacionales e internacionales
entregadas sin cuidado.
Todos los que dirigimos
escuelas recibimos anualmente, docenas de pedidos de afiliación, de parte de
instructores de otras escuelas, gente que se ha quedado sin maestro, o bien,
gente que desea transitar nuestro camino. cuando alguien se acerca a mi escuela,
le digo siempre lo mísmo: debe recorrer el mísmo camino que todos los demás
alumnos de la Escuela. es decir: debe Venir, debe comenzar de nuevo, debe
permanecer en la escuela un tiempo considerable y luego de ese tiempo se
decidirá si está dentro del perfil de alumno de una escuela tradicional de
kung fu.
Esto no lo inventé yo. Trato de ser lo más coherente con la cultura que
pretendo representar o promover. En la antiguedad, un Maestro de kung fu se
tomaba un tiempo para probar a su alumno. Chequeaba como vivía, se enteraba de
cómo trataba a sus padres, a los vecinos, a los parientes...era una manera de
saber de antemano cómo lo trataría a él. Una medida muy sabia. Si el alumno
demostraba ser una persona moral, y sincera, comenzaba a enseñarle LAS BASES de
su arte. Si este alumno persistía y dominaba las bases, se le permitía
aprender lo más refinado del sistema.
Hoy un alumno de otra escuela
toca la puerta de tu instituto, y luego de averiguar sobre horarios y aranceles
, te pregunta "cuánto se tarda para tal o cual graduación", o
"cómo se reparten las ganancias de la escuela". Algo muy lógico en
una pyme, pero muy fuera de lugar en una Escuela tradicional de kung fu.
Cuántas veces, cuando desestimo la incorporación de esa persona, lo encuentro
a los pocos meses, como "representante" de una escuela colega.
Evidentemente, no todos tenemos los mísmos requerimientos, pero puedo afirmar
sin temor a equivocarme que para evitar problemas, todo instructor debe ser
primero un excelente alumno, algo que incluye también a los profesores de
sitios más lejanos o de otras escuelas. Así, evitaríamos muchos problemas.
3) El deseo
exacerbado de abarcar zonas, países y ocupar un espacio, sin sustento real, de
algunas escuelas.
Como consecuencia de ese
descuido al incorporar profesores, las escuelas crecen por fuera pero sin
contenido adentro. Las motivaciones son comerciales o políticas: "hay que
poner" una filial en una provincia, "hay que tener la provincia"
dentro de tal o cual entidad. Se arman entidades de un día para el otro, se
acepta a cualquiera que esté dispuesto para representar la provincia, y
luego...luego el monstruo de Frankenstein crece y ya no sabemos qué hacer con
él. Así han surgido muchos "Maestros" y "Escuelas",
simplemente por el apuro de formar o cubrir zonas del país donde no había (ni
hay) nada. Nada cambia, por más que armemos tres asociaciones y formemos una
federación, sigue faltando lo esencial: un buen profesor de kung fu.
4) La
política por sobre la práctica.
Por supuesto, nadie está
discutiendo la auténtica necesidad de armar escuelas , Asociaciones y
Federaciones. Pero cada cosa debe ocupar su puesto. Así como un Maestro no
tiene por qué ser un buen dirigente, por el contrario un dirigente no tiene por
qué saber mucho kung fu. Y cuando la energía que debiera colocarse sobre el
Kwoon se desvía hacia la Federación, obviamente, por eso de que la energía no
es infinita, implica una merma en el trabajo del kwoon.
Muchos maestros han sido lo suficientemente inteligentes para derivar las
actividades políticas a aquellos interesados en hacerlo. El maestro debe
practicar, refinar su arte, y seguir entrenando, para poder dejar un legado
respetable sobre esta tierra en el período de vida que posee. Todo lo que no
ayude a esto, alterará la calidad de su kung fu.
5) El
estudiante promedio en occidente.
Y para no echarle toda la
culpa a los pobres profesores...llegamos a la otra cara de la moneda: el alumno.
Si Fu y To Di (Maestro y Discípulo) son dos elementos indispensables e
insustituibles. El Sifu debe ser un Sifu y no un instructor de poco nivel. El
Alumno, debe ser un auténtico discípulo y no un practicante mediocre. Si ambos
se cruzan en sus caminos (algo que debe ocurrir sí o sí, ya que el universo es
sabio) el resultado será la continuidad de un determinado nivel de Kung
Fu.
Cuando yo comencé a entrenar, o yendo más atrás, cuando nuestros maestros
comenzaron, ni siquiera se fijaban en qué estilo entrenarían: haber encontrado
un buen maestro era un momento importantísimo en sus vidas, y nada más tenía
importancia. Lo demás, era obedecer al Maestro, seguir su camino, aceptar sus
consejos y escucharlo todo el tiempo.
¿qué sucede hoy? hoy los alumnos nos cuentan sus problemas existenciales, nos
explican qué quieren aprender, nos dicen qué es lo que les gusta y qué no les
gusta, nos cuestionan los métodos, los tiempos y hasta el humor...y uno, como
un dinosaurio fuera de su tiempo, encorva la espalda, revuelve la tasa de café
y escucha, y escucha, y se pregunta "dónde va a ir a parar el pobre arte
marcial con alumnos como este"...
La Verdadera
intención de esta nota
Por
supuesto, no todo es negro en el panorama. En lo personal, estoy orgulloso de mi
puñado de buenos discípulos, y creo estar obrando bien y con honestidad
armando una buena escuela. El crecimiento ha sido algo natural, inevitable e
inacelerable. Mis alumnos más antiguos (algunos están en la foto de la
derecha) han pasado dos decadas mínimo, entrenando, conocen a mi maestro,
formamos una familia. No es raro que el resultado sea bueno. Lo mísmo están
haciendo varios maestros serios en todo el mundo, con escuelas chicas,
medianas, y grandes. La verdadera intención de este artículo es reflexionar.
Ver cuáles podrían ser los agujeros por donde pueden colarse nuestros
problemas. Y ver qué es lo que realmente estamos llamando
"crecimiento" del kung fu tradicional.
Conozco varias
escuelas de calidad. Pocas, pero las conozco. Escuelas donde entrenan
practicantes que agregan mucho valor a sus artes, día a día, sudando la
remera, volviendo cansados pero contentos a sus casas luego de un duro
entrenamiento.
Pero me preocupan
las otras. Y si no nos esforzamos por mostrar un standard alto de kung fu, la
gente va, progresivamente, a confundir "movimientos chinos" con
"kung fu", "formas lindas" con "verdadero arte marcial
chino".
En muchos casos,
en muchas publicidades, páginas de internet, etc., se enumeran factores de
crecimiento que son en realidad problemas encubiertos; nada más que problemas,
pero los vemos como si fueran virtudes. Frases como "La Escuela ha crecido
enormemente en muy poco tiempo" contradicen el verdadero camino del arte
marcial: no se crece en poco tiempo. Simplemente se crece. Lo otro, no es
crecimiento, sino una expansión cuantitativa que nada tiene que ver con el
crecimiento.
En muchos casos,
muchos profesores están trabajando día a día, duro y parejo, para matar
nuestro querido arte.
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